Cristina Díaz Reina | Psicóloga TOC Antequera
Psicóloga especialista en el tratamiento de TOC en Antequera, Loja y Archidona. El TOC se cura, aprende cómo superar el TOC.
toc, trastorno obsesivo, como superar el toc, el toc se cura, obsesiones
15512
page-template-default,page,page-id-15512,ajax_updown,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-16.8,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.2,vc_responsive

TOC

El trastorno obsesivo compulsivo está encuadrado dentro de los trastornos de ansiedad. La persona que sufre de TOC, experimenta frecuentes pensamientos obsesivos, intrusivos y no deseados. Con frecuencia (aunque no siempre) seguidos por compulsiones repetitivas, impulsos y angustia.
El TOC afecta a un 1.2% de la población, desde niños a adultos, de cualquier sexo o trasfondo cultural o social. De hecho, puede ser tan debilitante que la Organización Mundial de la Salud lo clasifica como una de las 10 enfermedades (de cualquier tipo) más discapacitantes en términos de pérdida de calidad de vida e ingresos.

 

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO: SÍNTOMAS

 

OBSESIONES: ¿QUÉ SON?

Las obsesiones forman parte de la vida incluso en adultos sanos. Ocasionalmente aparecen en nuestra mente canciones, frases, ideas; que persisten durante horas hasta que finalmente son olvidadas.
También pueden surgir en forma de duda (en el siglo XIX, al TOC se le conocía como la “enfermedad de la duda”): por ejemplo, quien deja su coche aparcado y se pregunta si ha cerrado las puertas. O quien se marcha de viaje y repasa preocupado si no olvida el DNI, el billete de su vuelo, si cerró la llave del gas o se dejó una luz encendida…

Cuando esto, que vemos como algo natural, ocurre de manera exagerada a diario, de modo que la persona sufre y se siente agobiada e incluso atormentada, hablamos de trastorno.

Ansiedad y obsesiones van de la mano. Las obsesiones son pensamientos insistentes que, aunque no constantemente, dominan al paciente porque aparecen de manera automática y recurrente.
Pese a que quien las sufre comprende que no tienen razón de ser o son, desde un punto de vista racional, absurdas, no puede evitar que dichas imágenes aparezcan en su mente.

En el contexto del TOC, este tipo de pensamientos intrusivos aparecen tan frecuentemente que disparan el nivel de ansiedad del paciente y afectan su día a día.

La temática de las obsesiones son muy variadas. Por ejemplo, una adolescente puede estar en la cocina con su madre y sentir de repente el miedo obsesivo de agredirle con un cuchillo. Evidentemente nada más lejos de su intención, pero no puede evitar la angustia que ese temor le causa. Ella lo racionaliza, “sabe” que esos pensamientos repetitivos no tienen sentido porque quiere mucho a su madre y tienen una buena relación. Pero la imagen de la situación vuelve a su mente causándole más angustia y disparando la ansiedad. Las dudas le asaltan: “¿Me estaré volviendo loca y seré capaz de hacerlo?”
La respuesta una vez en consulta es NO. Ni se volverá “loca”, ni va a clavar un cuchillo a su madre. Su madre no corre peligro.
Principalmente el hecho de saber que su idea es irracional o descabellada (aunque no pueda eludir su influencia) le diferencia de la delirante, que cree que sus ideas irracionales son ciertas.

 

COMPULSIONES

Las compulsiones son comportamientos y acciones repetitivas o pensamientos rituales que son llevados a cabo una y otra vez por el paciente con la esperanza de aliviar la ansiedad que sus obsesiones le producen. La evitación de lugares o situaciones para evitar desencadenar estos pensamientos obsesivos también es considerada una compulsión.

Desgraciadamente, cualquier alivio que los comportamientos o las compulsiones mentales proporcionen es limitado y temporal, y con frecuencia retroalimenta la obsesión originaria, creando así un círculo vicioso que gradualmente va empeorando los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo.

Así, la joven del ejemplo anterior, para contrarrestar o neutralizar su obsesión evitará coger cuchillos al principio, puede que más adelante no quiera entrar en una habitación donde pueda ver cuchillos expuestos, etc.

 

TIPOS DE TOC

A pesar de que existen numerosas formas en las que se manifiesta el trastorno obsesivo, normalmente cada paciente podrá catalogarse dentro de una (o varias) de las siguientes categorías:

Verificación

La necesidad de comprobar una y otra vez (decenas, incluso cientos de veces) es la compulsión, el obsesivo teme que se pueda producir una catástrofe, daños a otras personas. Esto consume una cantidad preciada de tiempo y puede tener un impacto serio en la vida normal de la persona y sus relaciones con los demás.
Comprobar los grifos y llave de paso: por el miedo de que se inunde la casa y se dañen objetos valiosos irremplazables. Comprobar estufas, calefactores, puertas del coche, puertas de casa, ventanas…
Al poco de cada comprobación, a la persona le surge la duda de si se habrá cerciorado bien y volverá a hacer la verificación una vez más, sintiéndose enfadada consigo misma por no poder controlarse.
Comprobar síntomas y enfermedades en Internet por miedo a desarrollar una enfermedad. Chequeo constante del estado físico a tal fin.
Comprobar la ruta después de conducir, temiendo haber atropellado a alguien.
Llamar o escribir mensajes a los seres queridos, para comprobar que estén bien.
Leer una y otra vez palabras o párrafos de un texto, no vaya a ser que se haya pasado algo de información importante. También, leer varias veces el texto escrito como cartas o postales por si ha escrito algo inapropiado u ofensivo. En ese sentido, también miedo a hacer o decir algo que pueda enfadar a alguien querido.

Contaminación

La necesidad de limpiar y lavar es la compulsión, el miedo obsesivo es que algo esté contaminado y/o pueda provocar una enfermedad, incluso la muerte, a uno mismo o un ser querido.
Usar baños públicos, estrechar la mano de otra persona, tocar pomos o asideros. Usar teléfonos públicos. Visitar hospitales o recibir alguna intervención menor. Utilizar cubiertos y vajilla en restaurantes. Usar tintorerías.
También evitar el contacto con objetos color sangre, por no infectarse de VIH. Sacudir la ropa para eliminar las células muertas de la piel. Cepillado de dientes excesivo…
Normalmente el proceso de lavado se ejecuta múltiples veces, acompañado de un ritual hasta que la persona “siente” que está limpio. Nótese el matiz, pues una persona sin TOC limpiará hasta que “vea” que está limpio.
En el caso de la higiene personal, pueden aparecer daños en las encías, la piel… por el vigoroso y repetitivo lavado.

Contaminación “mental”

Existe un subtipo del anterior, menos obvio, cuando la persona se siente maltratada (física o psicológicamente) por comentarios críticos u observaciones ofensivas. Esto le lleva a sentir la necesidad de, por ejemplo, ducharse hasta que se sienta mejor.

Almacenamiento compulsivo

Consiste en la incapacidad de deshacerse de objetos viejos, gastados o inútiles. A pesar de estar quedándose sin espacio y tenerlo todo apilado.
El paciente acaba incluso viviendo en una pequeña porción de la casa. Sus intentos de reorganizarlo todo, acaban normalmente por mover de un lado a otro de la casa o la habitación todos los objetos, con la consiguiente extenuación física y emocional que le supone.

Rumiaciones

La “rumiación” en este contexto se refiere a una reflexión desadaptativa, a “darle vueltas” a un tema. Un hecho que ha molestado o algo que preocupa al paciente, por ejemplo, un enfrentamiento con alguien, se convierte en una cavilación durante horas reviviendo el altercado desde distintos ángulos, con diferentes respuestas, diversas reacciones, etc.
Estas reflexiones nunca llegarán a una conclusión satisfactoria y abarcan cualquier temática: religión, vida después de la muerte, salud…
Personas con tendencia a rumiar, pueden postergar una prueba médica importante durante semanas sólo por darle vueltas a qué será lo que padecen, cómo será la prueba, diferentes escenarios que se podrán dar, diferentes diagnósticos…

Simetría y orden

El paciente siente la imperiosa necesidad de tener los objetos alineados o siguiendo determinadas pautas autoimpuestas: las latas de conservas todas con las etiquetas mirando al frente, los cuadros perfectamente alineados en la pared, las superficies del mobiliario sin huellas de las manos, etc.
Pierden una gran cantidad de tiempo cada día en su empeño porque todo esté “bien”.

Pensamientos intrusivos

Son ideas que surgen en la mente del afectado que son inquietantes e incluso horribles. Por ejemplo pensamientos en los que se causa daños violentos o sexuales a seres queridos.
Como se trata de pensamientos involuntarios, causan una gran ansiedad en el sujeto. Sienten tal rechazo por estas ideas que llegan a extremos impensables por evitar que se produzcan.

Algunos patrones son:

  • En relaciones de pareja, con dudas obsesivas sobre la idoneidad de la relación, la sexualidad propia o de la pareja principalmente. Se analiza constantemente la profundidad de los sentimientos de la pareja, poniendo bajo una lupa cada detalle y buscando fallos. Se busca la aprobación y reafirmación de la pareja, e incluso se llega a dudar de su fidelidad.
  • De tipo sexual: miedo a ser un pedófilo, a ser atraído por un miembro de la propia familia, a sentirse atraído por personas del mismo sexo, por niños, etc.
    Causa especial sufrimiento este último ejemplo. Especialmente si se trata de alguien que tiene hijos, pues evitará situaciones como bañar o abrazar a su propio bebé. Lo cual resulta estresante tanto para el padre como para el hijo.
  • Pensamiento mágico: miedo a que pensar en algo malo, haga que ello ocurra (pensar que un ser querido pueda tener un accidente, provocará ese trágico evento).
    El paciente intenta disipar sus angustiosos miedos desarrollando rituales: evita pisar grietas en el suelo porque da mala suerte, tiene miedo de escribir o pronunciar un número, ciertos días de la semana tienen buena o mala suerte asociados, escuchar la palabra “muerte” hará que repita varias veces “vida” para prevenir la muerte, etc.
    Sus compulsiones pueden pasar a veces desapercibidas, sin embargo evitarán que interactúen con otras personas durante el tiempo (horas) que dure su compulsión interna.
  • De carácter religioso: pensamientos blasfemos repetitivos, sensación de que uno siempre está haciendo algo pecaminoso, sensación de que se ha rezado mal, necesidad de repetir los rezos una y otra vez, miedo de que uno tendrá malos pensamientos en la iglesia…
  • De carácter violento: miedo a cometer actos violentos contra seres queridos, uno mismo o sus semejantes. Pensamientos obsesivos como que va a saltar por un balcón, que va a envenenar a la familia si cocina, que va a agredir a alguien en el bus…
    La mayoría de los que los sufren, acaban etiquetándose como malas personas porque creen que por sufrir esos pensamientos intrusivos, serán capaces de llevarlos a cabo.

 

CÓMO SUPERAR EL TOC

Recibir un tratamiento apropiado, ser constante y aferrarse a la terapia psicológica; son las claves para superar el TOC.
Mucha gente se pregunta si el TOC se cura. Bien, hay que tener presente que es una afección crónica, sí, pero también muy tratable. De manera que se puede conseguir llevar una vida normal si no se abandonan ni descuidan las herramientas y pautas aprendidas en la terapia.
Con el tratamiento del TOC, la mayoría de los pacientes puede aprender a dejar de ejecutar sus rituales compulsivos y disminuir la intensidad de sus pensamientos obsesivos. En otras palabras: aprender a ser sus propios terapeutas y confrontar sus obsesiones, controlar sus compulsiones y quitarles peso al miedo y la sensación de culpabilidad que los acompañan.

Ponerse bien es un 50% del trabajo. Mantenerse bien, el otro 50%.

La terapia psicológica además ayuda a minimizar la medicación en caso de tomarla, disminuyendo así sus efectos secundarios y evitando recaídas.
Hay estudios sobre la retirada de la medicación que muestran tasas muy altas de recaída al dejarla. Por lo tanto, la medicación en sí misma no es una cura, sino un método de control que, en términos generales, puede reducir los síntomas en un 60-70%.
De ahí la importancia de contar con psicólogos especialistas en TOC y acudir a terapia.

 

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO: CAUSAS

A pesar de las variadas teorías existentes y la cantidad considerable de investigación llevada a cabo, la ciencia no ha sido capaz de identificar una causa definitiva por la que una persona desarrolle el TOC. Se cree que es la combinación de factores tales como su predisposición genética, la educación recibida o el entorno; la que supone el desencadenante de la enfermedad en un individuo, en un momento dado.

Es frecuente observar (según algunos estudios, hasta un tercio de los casos), que los pacientes con TOC presenten también un trastorno de personalidad obsesiva. Esta forma de ser es modelada, aprendida de los padres del paciente. Siendo al menos uno también obsesivo, rígido, demasiado severo y poco expresivo con el niño.

Desde un punto de vista biológico también se ha observado que, en pacientes con TOC, existen alteraciones a nivel cerebral, en concreto en la corteza orbitofrontal. Así como, a nivel neuroquímico, desequilibrios del neurotransmisor serotonina en el córtex cingulado anterior, el núcleo caudado en los ganglios basales y el tálamo. Aún así, no queda claro si ello es una causa o un efecto de la enfermedad.

Otra línea de investigación abierta podemos encontrarla en la genética. Una persona con el trastorno obsesivo-compulsivo tiene una probabilidad de tener un familiar con la enfermedad 4 veces mayor que alguien que no lo padece. No obstante, no hay información concluyente respecto a que el TOC sea genéticamente hereditario.
Adicionalmente, existe evidencia de una mutación en el gen que codifica la proteína hSERT, encargada de transportar y reciclar la serotonina, en algunos pacientes con TOC. Esto hace que dicha molécula capture más serotonina que su equivalente sin la mutación, reduciendo los efectos de la serotonina en la neurona postsináptica.