Cristina Díaz Reina | Terapia de pareja
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Terapia de pareja

CRISIS DE PAREJA

La terapia de pareja es indicada para aquellas personas que estén considerando una separación, buscando una mayor intimidad o un mejor entendimiento en su relación.

Una terapia efectiva abordará muchos aspectos de la relación. Se evalúan las áreas de la pareja en la que se presentan los conflictos: comunicación, área de educación de los hijos, de organización de la economía, relaciones sexuales, relación con familias… y se van trabajando cada una de estas áreas tanto a nivel individual como en pareja.

Siendo la comunicación un punto primordial en la terapia: cuando los miembros de la pareja tienden repetidamente a evitar conflictos o se enfrentan en acaloradas luchas de poder, suceden problemas de comunicación, se generan resentimientos y rara vez se dan soluciones.

John Gottman, profesor emérito de la Universidad de Washington que recopiló décadas de datos de matrimonios y parejas, indentificó que la falta de una adecuada reconciliación tras una discusión es la mayor responsable de la infelicidad y la ruptura de una pareja.
De ahí la importancia de que cada persona aprenda a regular sus emociones, mantenerse en calma y utilizar habilidades comunicativas positivas para resolver los problemas presentes o pasados.

No es raro escuchar de muchas parejas lo siguiente: Sabemos lo que falla, pero no cómo solucionarlo.

El éxito de la terapia depende de la motivación y dedicación de cada uno para superar la crisis de pareja, practicar la escucha activa, mejorar sus dotes comunicativas y encontrar nuevas formas de apoyar al otro.

 

 

DISFUNCION ERECTIL

La disfunción erectil, también conocida como impotencia, es la incapacidad de obtener o mantener una erección. Es un problema bastante común y se estima que en torno a la mitad de los varones entre 40 y 70 años la tendrán en algún grado.

Para la mayoría de hombres (aproximadamente 2 de cada 3 pacientes con disfunción eréctil), los problemas de erección están relacionados con la ansiedad y tienen un fuerte componente psicológico.

Aunque la prescripción de fármacos pueden ayudar a resolver el inconveniente de la impotencia, probablemente no atacará el problema de base por el que esa deseada rigidez no se consigue en primer lugar. Para entonces, el paciente ya estará habituado a depender de una receta y a elegir el momento correcto para mantener relaciones en función de la pastilla.

Si eres hombre, debes saber que atacar el problema de la ansiedad y retomar el control de tu propio cuerpo son primordiales para tratar la disfunción eréctil. El impacto emocional de la disfunción eréctil es tan intenso que se movilizan distintos mecanismos psicológicos de defensa. Así, algunos pacientes no reconocen la disfunción (negación) y otros la consideran normal (supresión). Sin embargo, de entre todas las disfunciones sexuales, debe de ser la que más preocupa a quienes la padecen, pues supone el primer motivo de consulta en sexología.

Si la causa de tu disfunción eréctil no es orgánica (no hay una alteración vascular, neurológica, anatómica y/o endocrinológica), ten en cuenta que los únicos dos ingredientes necesarios para tener una erección son la excitación sexual y sentirse relajado. Cuando una de estas dos funciones naturales se ve obstaculizada, es probable que sufras de impotencia psicológica. O, en términos técnicos, disfunción eréctil psicógena.

La disfunción eréctil psicógena se divide en generalizada y situacional.

  • Generalizada, cuando el trastorno de la erección ocurre en todos los intentos de mantener relaciones sexuales.
  • Y situacional, cuando la disfunción eréctil está relacionada con la pareja, con la ansiedad de ejecución (“dar la talla”) y la aflicción psicológica o problemas de adaptación. Esto se traduce en la posibilidad de alcanzar la erección en unas circunstancias (por ejemplo, la masturbación o la que era pareja habitual) pero no en otras.

Existen multitud de factores psicológicos que pueden estar en la raíz de la impotencia masculina:

  • El estrés: por problemas con el trabajo, económicos, maritales…
  • Ansiedad por desempeño (por ejemplo, si la frecuencia de las relaciones es baja, uno se siente presionado a dar el “do de pecho”).
  • Baja autoestima.
  • Indiferencia: por ejemplo, descenso de la excitabilidad relacionado con la edad o con algún problema en la relación de pareja…

Todos los hombres en mayor o menor medida, en un momento u otro, experimentan disfunción eréctil. Si el problema se vuelve persistente o es causa de angustia para ti o tu pareja, quizás sea un buen momento para pedir cita.

 

 

EYACULACIÓN PRECOZ

La eyaculación precoz, podría definirse como la eyaculación tras una estimulación sexual mínima, antes de que la persona lo desee, ya sea antes o durante la penetración. En general, el hombre no tiene un control adecuado, por voluntad propia, sobre su propia eyaculación.

Como otras disfunciones sexuales, puede que ocurra “desde siempre” (primaria) o más o menos recientemente (adquirida). Igualmente puede acontecer sólo en determinados contextos (situacional) o en cualquier situación (generalizada).

 

CAUSAS DE LA EYACULACIÓN PRECOZ

Aunque es posible, rara vez existe una causa orgánica (prostatitis, infección del tracto urinario, retirada de ciertos fármacos…). Y es que la eyaculación precoz tiene un origen fundamentalmente psicológico.

Es común que entre los posibles orígenes de la eyaculación precoz tuya o de tu pareja se encuentren:

  • La angustia. Preocupación por no quedar mal. Miedo al embarazo. Culpabilidad por lo que se está haciendo.
  • Dificultad para centrarse en las sensaciones que se tienen.
  • Conflictos emocionales en la relación.
  • Falta de experiencia.
  • El entorno: el lugar es inseguro, nos pueden descubrir, etc.

Otros factores que fomentan que esta disfunción se perpetúe en el tiempo son el propio miedo a eyacular muy pronto, a que la pareja no disfrute, a hacerlo mal, a las reacciones de la pareja: ridículo, erección corta, rechazo, reproches…

Por último, añadir que en algunos casos, la eyaculación precoz también puede estar originada por trastornos psicológicos como la depresión o algunos trastornos de ansiedad como, por ejemplo, el TOC. Entonces será necesario abordarlos.

 

EVITAR LA EYACULACIÓN PRECOZ

Si quieres evitar la eyaculación precoz, debes saber que existen técnicas sólo para el varón. Aunque, si tienes pareja, es muy beneficioso que ambos os involucréis en la terapia.

A nivel individual podrás aprender distintas técnicas de relajación, para que te concentres en tus sensaciones corporales. También podrás aprender a controlar el músculo pubocoxígeo, lo que te ayudará a inhibir la eyaculación.

En pareja, harás ejercicios de focalización sensorial, para que te concentres en todas las sensaciones placenteras (no sólo genitales) que te aporte tu pareja. Te familiarizarás con lo que sientes entorno al momento de la eyaculación, entrenándote con tu pareja, parando y retomando la actividad repetidas veces con varias técnicas que pondréis en práctica.

En definitiva: “curar” la eyaculación precoz es posible. Y es una manera de conocerte, de aprender a reconocer tu respuesta sexual y de intimar más aún con tu pareja.

 

 

VAGINISMO

QUE ES EL VAGINISMO

El vaginismo es la es la imposibilidad constante o casi constante para una mujer de ser penetrada por su pareja, debido al miedo incontrolable de la penetración. Es causado por la contracción involuntaria de los músculos del tercio externo de la vagina.

Es un problema más frecuente de lo que se puede llegar a pensar (entre 2 y 4 de cada 100 mujeres) pero, afortunadamente, también es la disfunción sexual que mejor se cura con una tasa de éxito por encima del 91% en la mayoría de estudios realizados.

En muchas ocasiones, se manifiesta con las primeras relaciones sexuales. En este caso se denomina “vaginismo primario”.

Suelen pasar años desde que se experimenta este trastorno hasta que se acude a consulta, se suele pensar que con el tiempo mejorará. También por pudor o vergüenza, muchas mujeres se sienten incómodas al tratar estos temas.

Normalmente, la pareja de quien sufre de vaginismo es comprensiva y suele desarrollarse una sexualidad compensatoria en la que el placer y el orgasmo se obtienen sólo en base a caricias. Pero el deseo de penetración o de tener hijos acaba minando la relación, hasta el punto de que es uno de los motivos más comunes causantes de los “matrimonios no consumados”.

 

VAGINISMO: TRATAMIENTO

Cabe reseñar que el vaginismo es un problema que tiene un origen psicológico de tipo fóbico y el tratamiento pasa por reducir la ansiedad asociada a la penetración.

Algunas causas del vaginismo pueden ser:

  • Haber recibido una educación en la que el sexo es considerado malo o pecaminoso. En la misma línea, carecer de una formación sexual adecuada.
  • Preocupación de que la penetración vaya a ser dolorosa, sobre todo la primera vez. Miedo a quedar embarazada. Miedo a ser contagiada por alguna enfermedad.
  • Una experiencia traumática durante la niñez relacionada con el sexo: incesto o pedofilia. O cualquier otra agresión sexual independientemente de la edad.

Cuando el vaginismo aparece en una mujer que anteriormente no ha tenido problemas en la penetración, por ejemplo tras una agresión sexual, se habla de “vaginismo secundario”.

Una terapia en la que estoy especializada y que ataca precisamente este tipo de orígenes traumáticos, ya sea en el vaginismo primario o secundario, es el EMDR.

Si tú o tu pareja sufrís el problema del vaginismo, debéis saber que con paciencia, constancia, comunicación y confianza con la terapia; se soluciona.

Algunas veces (unas 3 de cada 10 mujeres con vaginismo), el vaginismo viene acompañado de falta de orgasmo (anorgasmia) y trastornos de excitabilidad sexual. Si crees que ese puede ser tu caso, sigue leyendo.

 

 

TRASTORNOS DEL DESEO SEXUAL

La falta de deseo sexual y la disminución de fantasías, cuando causan problemas en las relaciones con la pareja o algún tipo de malestar, son síntomas de un trastorno del deseo sexual. Una persona con deseo sexual inhibido, no tomará la iniciativa ni responderá usualmente a los deseos de su pareja de mantener relaciones sexuales.

Descartadas razones orgánicas o farmacológicas, se podría decir que la principal causa de falta de deseo sexual es una mala relación de pareja: problemas de comunicación, que uno de los miembros de la pareja no se sienta cercano al otro, conflictos importantes, falta de tiempo para estar a solas, escasez de espacio propio para realizarse por parte de uno de los dos, etc.

Algunas otras causas pueden ser el miedo a la intimidad (fobia social, ansiedad), trastornos del estado de ánimo (depresión, trastorno bipolar), estrés, malos tratos u otros problemas en la relación.

En principio, alguien que no se encuentre en una relación podría ser diagnosticado y tratado de un trastorno del deseo sexual. Sin embargo, el hecho de tener una pareja, suele ser la fuente de malestar para la mujer (que puede presentar dolor en la penetración o falta de lubricación). Es por tanto común que los dos miembros de la pareja acudan a consulta y se involucren en mayor o menor medida con la terapia.

Igual ocurre para los hombres con deseo sexual hipoactivo: si no está en pareja, un hombre con poco interés sexual, puede tolerar su realidad durante un tiempo prolongado, pero en pareja pueden incluso aparecer otras disfunciones (impotencia, anorgasmia, eyaculación retardada…) que harán que la actividad sexual de ambos disminuya notablemente, afectando finalmente a la propia relación de pareja.

En ocasiones, más que una falta de ganas de tener relaciones, lo que ocurre es que existe una discrepancia entre el nivel de interés de un miembro respecto al otro. Un miembro de la pareja puede reseñar que su pareja padece de falta de deseo, cuando lo que ocurre es que la misma persona es muy demandante sexualmente. Bajo estas circunstancias, la terapia se centrará en acomodar ritmos y demandas.

La actividad sexual es un termómetro de la salud emocional de la pareja.

 

ANORGASMIA

La anorgasmia es la ausencia, retraso o baja intensidad del orgasmo, a pesar de una excitación y estimulación adecuadas.
Es, tras los trastornos del deseo sexual, una de las causas de consulta más común en sexología femenina. Sin embargo, es importante tener presente que para considerarse disfunción, la anorgasmia debe perdurar durante un tiempo. No es raro que, durante la vida sexual de una persona, existan periodos en los que su actividad sexual no culmine en orgasmos.

En el caso del orgasmo femenino, cabe destacar que no pocas veces es necesario un tiempo de autoconocimiento y aprendizaje, una vez iniciadas las primeras relaciones sexuales. Siendo la masturbación un importante pilar sobre el que asentar el conocimiento de la propia anatomía.

 

ANORGASMIA: TRATAMIENTO

En terapia, es importante que adquieras un buen conocimiento de la sexualidad en general, derribando prejuicios, vergüenzas, culpas y creencias erróneas. También, te instruiré en técnicas de relajación, para que, a través de ellas tomes conciencia de tu cuerpo y las sensaciones placenteras que puedes obtener.

Si tienes pareja, se dedicará tiempo a optimizar la comunicación entre ambos, para que disfrutéis de una buena intimidad y favorecer la excitación juntos, de modo similar a lo que se hace en el caso de los trastornos del deseo sexual.

Las relaciones sexuales que finalizan antes de que la mujer haya alcanzado el clímax, y que producen frustración, originan resentimientos y pueden dar lugar a una disfunción o aversión sexual.

No existen fármacos de eficacia clara demostrada para el tratamiento de la anorgasmia, por lo que la terapia sexológica es la medida más eficaz para afrontarla.