Cristina Díaz Reina | Psicóloga fobias Antequera y Loja
Psicóloga especialista en fobia social, agorafobia y otras fobias en Antequera y Loja. Terapia, tratamiento y síntomas.
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Fobias

Una fobia es un miedo incontenible y debilitante a una situación, un lugar, un objeto, un animal o una sensación.
Las fobias son más marcadas que los miedos. Se desarrollan cuando una persona tiene una percepción exagerada o poco realista de peligro de una situación u objeto.

Si una fobia se vuelve demasiado grave, el paciente puede organizar su vida entorno a la evitación de aquello que les causa ansiedad. Además de causarles una angustia considerable, las fobias limitan el día a día de quienes las sufren.

La fobia es un tipo de trastorno de ansiedad. La persona puede no sentir ningún síntoma hasta que entra en contacto con la fuente de sus miedos. Sin embargo, en algunos casos, incluso pensar acerca de aquello que le causa fobia puede hacer que quien la padece sienta ansiedad o pánico. Esto es conocido como ansiedad anticipatoria.

TIPOS DE FOBIAS

Existe una amplia variedad de situaciones u objetos sobre los que un individuo podría desarrollar una fobia. No obstante, podemos catalogar a las fobias en dos grandes conjuntos:

 

Fobias simples o específicas.

Se centran alrededor de un objeto, un animal, una situación o una actividad en particular. Con frecuencia se desarrollan en la niñez o la adolescencia y, a veces, se vuelven menos intensas con la madurez.

Algunos ejemplos incluyen:

  • Animales: fobia a las cucarachas, fobia a las serpientes, fobia a los insectos, fobia a las aves…
  • Entorno: fobia a la oscuridad, fobia a las alturas, fobia a los agujeros…
  • Situaciones: fobia a volar, fobia al ascensor, fobia al dentista…
  • Corporales: fobia a las agujas, fobia a la sangre, fobia a los botones, fobia a vomitar…

 

Es común que un individuo tenga múltiples fobias específicas (aproximadamente un 75% de los afectados). Las estadísticas hablan de unas 3 fobias simples por paciente.

 

Fobias complejas.

Tienden a ser más discapacitantes que las anteriores. Suelen florecer durante la edad adulta y con frecuencia con una ansiedad o un miedo muy arraigado sobre una situación o circunstancia particular.

La agorafobia y la fobia social son las dos fobias complejas más comunes:

 

FOBIA SOCIAL

La fobia social o trastorno de ansiedad social, al contrario de lo que popularmente se pueda pensar, no es equivalente a ser tímido:

En 2011 se publicó un estudio del National Institute of Mental Health, la principal agencia federal de los EEUU en el estudio de trastornos mentales: se entrevistó a más de 10.000 adolescentes de entre 13 y 18 años, de los que aproximadamente la mitad se consideraba a sí mismos como “tímidos”. De este grupo de tímidos, sólo el 12% cumplía los criterios para desarrollar fobia social en algún momento de su vida.
Es más, del resto de adolescentes, que no se consideraban a sí mismos como tímidos, alrededor de un 5% cumplía los criterios para ser diagnosticado.

El trastorno de ansiedad social se muestra como miedo intenso y ansiedad por actividades simples del día a día como pueden ser ir a comprar o hablar por teléfono.
Muchos nos preocupamos en ocasiones por alguna actividad social próxima, pero quienes tienen fobia social se preocuparán en exceso sobre ellas antes, durante y después.

Temen hacer o decir algo que piensen que les avergonzará o que resultará humillante, como por ejemplo ponerse colorados, sudar en exceso, que le tiemblen las manos… o mostrarse como unos incompetentes, débiles, nerviosos o incluso “locos”. Esto puede tener y tiene un impacto discapacitante que rompe con la vida de los pacientes. Puede afectar seriamente su autoestima y confianza en sí mismos, interferir en sus relaciones personales y perjudicarles en su trabajo o sus estudios.

FOBIA SOCIAL: SÍNTOMAS

El trastorno de ansiedad social suele gestarse en la niñez o la adolescencia. Un niño con fobia social puede llorar más de lo habitual, quedarse bloqueado o tener pataletas. Puede temer ir al colegio, participar en clase o en actividades extraescolares.

Los adolescentes y adultos con fobia social pueden sentirse amedrentados por actividades cotidianas como encontrarse con extraños, hablar en grupo, iniciar conversaciones, hablar por teléfono, hablar con figuras de autoridad, comer en compañía, comprar, etc.
Tienen una baja autoestima y se sienten inseguros en sus relaciones con los demás. Evitan el contacto visual directo y temen ser criticados.
Cabe la posibilidad de que abusen del alcohol u otras sustancias para intentar reducir su ansiedad.

Si la ansiedad resulta incontenible, el miedo que sienten a una situación social puede desencadenarles una crisis de ansiedad.

FOBIA SOCIAL: CAUSAS

Como en muchos otros trastornos, la fobia social se considera el resultado de una combinación entre factores ambientales y cierta predisposición genética. Los trastornos de ansiedad con frecuencia se extienden por miembros de una misma familia, por lo que es más probable que un individuo tenga fobia social si un familiar cercano la padece. Sin embargo, la naturaleza exacta de la relación entre genética y los comportamientos aprendidos es incierta.

El comportamiento de los padres influye en que un niño pueda desarrollar fobia social. Si tiene padres ansiosos o que se preocupan en exceso, esto afectará a su capacidad para lidiar con la ansiedad durante su desarrollo como adulto.
Los pacientes con trastorno de ansiedad social, a menudo describen a sus padres como sobreprotectores, demasiado críticos con ellos y preocupados por que hagan algo mal. Sus padres también le daban demasiado énfasis a la importancia de las buenas maneras y el aseo; así como exageraban el peligro de tratar con desconocidos.

 

AGORAFOBIA

Mucha gente asume que la agorafobia es simple y llanamente el miedo a los espacios abiertos. Sin embargo se trata de un trastorno más complejo.

La agorafobia es un miedo a encontrarse en situaciones de las que escapar pueda ser difícil, o en las que la ayuda podría no estar disponible si las cosas van mal. Como las demás fobias, cursa con ansiedad cuando el paciente se ve en esta coyuntura e incluso cuando piensa en ellas de manera anticipada.

Quien padece de agorafobia experimenta pánico en situaciones como:

  • usar el transporte público
  • encontrarse en espacios abiertos como mercados, puentes, aparcamientos públicos…
  • estar en lugares cerrados como centros comerciales, teatros o cines…
  • encontrarse guardando cola o en medio de una multitud;
  • estar en soledad fuera de su casa
Agorafobia

Las personas con agorafobia, evitarán las situaciones que les causen ansiedad y puede que sólo abandonen la casa con alguien de confianza.

AGORAFOBIA: CAUSAS

Aunque se tratan de trastornos que en la actualidad se consideran diferenciados, la agorafobia suele desarrollarse como complicación del trastorno de pánico. Puede presentarse a resultas de asociar los ataques de pánico con las situaciones o lugares en los que le ocurrieron dichos síntomas al paciente.

Existen también personas que padecen de agorafobia pero no presentan un historial de ataques de pánico anterior. En estos casos, su miedo puede estar relacionado con temas como el terrorismo, miedo a ser víctimas de actos vandálicos, sufrir un accidente, etc.

Los eventos traumáticos contribuyen a desarrollar el trastorno. Por ejemplo el luto por un ser querido, el divorcio o la pérdida de empleo.
En la niñez, la muerte de los padres o el haber sufrido abusos sexuales.
También encontrarse en una relación de pareja nociva en la que la persona amada es muy controladora.

Igualmente, existen teorías que tienen en consideración un enfoque biológico del trastorno:

La red del miedo:

Esta teoría sugiere que ciertas redes neuronales de los cerebros de las personas que sufren de trastornos de pánico, podrían estar interconectadas de manera diferente. Puede que exista una disfunción en partes del cerebro que se saben que generan tanto la emoción del miedo como la reacción a él.
Existe un trabajo reciente elaborado por la Universidad autónoma de Barcelona y publicado en Molecular Psychiatry, que realiza un análisis de las regiones que se activan y desactivan en la “red del miedo” por medio de técnicas de neuroimagen.

Lucha o huida:

Se cree que en algunos pacientes la reacción de lucha o huida, que a grandes rasgos es una respuesta fisiológica que desencadena una descarga hormonal por parte del sistema nervioso en situaciones de peligro o estrés, podría funcionar de manera incorrecta, disparándose en momentos inadecuados.

Percepción espacial:

Se han encontrado indicios que relacionan los trastornos de pánico con la percepción espacial (la capacidad de juzgar dónde estamos en relación a otros objetos y personas).
Algunas personas con agorafobia tienen una percepción especial debilitada, lo que acarrea que se sientan sobrepasados y desorientados en lugares con multitudes, desencadenándoles el consabido ataque de pánico.