Cristina Díaz Reina | Psicóloga depresión Antequera y Loja
Psicóloga especialista en el tratamiento de la depresión. Consultas en Antequera y Loja.
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DEPRESION

En ocasiones, todos nos hemos sentido tristes, desesperanzados o hartos de todo; es parte de la vida. La depresión es diferente a sentirse de bajón o triste. Con depresión, estos sentimientos no se terminan de ir. Pueden durar meses, llegando a ser tan intensos que seguir con el día a día se torna imposible.

Puede sufrirla cualquier persona. Muchas personas de éxito y famosos, que parecen tener estrella en la vida, también han tenido que luchar contra este problema.

Desgraciadamente, aún muchos piensan que quien está depresivo se ha rendido, que esa persona se ha dado por vencida. Nada más lejos de la realidad: quien padece depresión no es un débil.
Incluso las personalidades más fuertes han caído: Winston Churchill, el primer ministro de Reino Unido que lideró su país durante la Segunda Guerra Mundial, sufrió repetidas veces de depresión (tenía trastorno bipolar).
Él la llamaba su “perro negro”, probablemente citando a Samuel Johnson, el insigne escritor inglés del siglo XVIII. Dicha metáfora se ha popularizado desde que la Organización Mundial de la Salud publicara este vídeo hace unos años:

COMO SABER SI TIENES DEPRESION

La depresión puede ser difícil de detectar. Hay muchos síntomas diferentes, algunos emocionales y otros físicos.

Puede surgir de manera repentina como consecuencia de una enfermedad que estés padeciendo, experiencias que datan de la niñez, perder el trabajo, problemas con la familia, la muerte de un ser querido o algún otro evento importante de la vida.

Es posible que la persona no identifique una razón clara por la que se encuentra depresiva. Afortunadamente, en la terapia psicológica se identifican las causas que han desencadenado el trastorno, especialmente con la terapia EMDR.

SINTOMAS DE DEPRESION

Estos son algunos de los signos de depresión que podrían servirte para determinar si la padeces y animarte a pedir la ayuda de un terapeuta:

  • Sensación de tristeza generalizada, de “vacío”. Puede que sea peor por las mañanas y mejore por las noches.
  • Perder interés y la capacidad de disfrutar por cosas que antes gustaban. Incluidas las relaciones sexuales.
  • Sentirse desesperanzado/a, impotente, inútil, culpable.
  • Tener problemas para concentrarse. También para rendir en el trabajo, los estudios, las tareas del hogar, etc.
  • Alteraciones en el sueño: padecer insomnio o dormir demasiado. Dificultad para levantarse por las mañanas. O incluso levantarse mucho antes de lo habitual.
  • Tener dolores de cabeza, calambres o problemas digestivos persistentes.
  • Encontrarse sin energías.
  • Sentirse irritable, inquieto/a.
  • Evitar a la gente, incluso a los amigos.
  • Cambios en los hábitos alimenticios: perder el apetito, o comer demasiado. Perder o ganar peso.
  • Pensar en el suicidio. Hablar o actuar en esa línea: “todo sería mejor si yo no existiera”, poner las cosas en orden o no dejar cabos sueltos en caso de que “falte”, tener conductas de riesgo que no corresponden con esa persona, empezar a visitar o llamar a familiares o amigos de hace tiempo…

 

COMO AYUDAR A ALGUIEN CON DEPRESION

Puede que hayas identificado varios de los síntomas anteriores en alguien a quien aprecies y quizás te estés preguntando cómo ayudar a una persona con depresión.

La mayoría de quienes están depresivos necesitarán ayuda profesional, y el apoyo de sus seres queridos, a lo largo del camino que deberán recorrer hasta su recuperación, va a marcar la diferencia. Como el proceso tiene sus altibajos, tu comprensión y ayuda serán vitales en los meses que dure.

Ser su soporte también te ayudará a ti a aprender más sobre tu propio bienestar y vuestros lazos afectivos se verán reforzados.

Aquí van varios consejos:

  • No tengas miedo de mandarle un mensaje al móvil, animarle a tomar algo aunque sea en casa o llamarle para que sepa que te importa. Simplemente se trata de “estar ahí”.
    Un simple mensaje diciendo “me he acordado de ti, ¿te apetece charlar un ratito por teléfono?”, puede significar mucho.
  • Anímale a pedir cita con profesional de la salud mental.
  • Está siempre atento/a a escucharle, incluso cuando no esté por la labor de hablar mucho. Intenta comprender lo que está experimentando más que tirarte al agua a salvarle.
  • Intenta aceptarle con sus virtudes y sus defectos, sin juzgarle.
  • La paciencia y la comprensión van a calarle con el tiempo, incluso cuando creas que “no estás haciendo nada”.
  • Evita frases del tipo: “Llevas una buena vida, ¿cómo te vas a deprimir así? Con la de gente que hay pasándolo mal”.
  • Reconoce y recuérdale sus “pequeños logros”.
    ¿Se ha animado a cocinar algo? ¿Quizás a salir a dar un paseo o a quedar con alguien? ¿Ha retomado por unas horas el trabajo o ha hecho el esfuerzo por mirar ofertas de empleo y elaborar el currículum?
    La persona depresiva tiende a fijarse en los aspectos negativos y siente que “no vale para nada”, ponle de manifiesto sus virtudes, sus talentos, los pequeños pasitos que ha dado en el día de hoy para recuperarse.
  • Échale una mano con las tareas domésticas. Piensa en las pequeñas cosas que puedes hacer para aliviar su carga de trabajo. Desde llamar por teléfono a la consulta, informarte por él/ella del tratamiento, llevarles a terapia… hasta hacerle la compra si necesita comida.
    Puedes probar a decirle “voy a comprar algunas cosas luego, puedo traerte algo si lo necesitas”.
    Quizás se sienta cómodo/a con tu ayuda, ¡o incluso le siente mejor aún animarse a ir contigo!

 

Por último, y no menos importante: estar cerca de una persona que no se encuentra bien se hace cuesta arriba a veces, es duro. Así que no te olvides también de tu propio bienestar, habla con otras personas en tu misma situación, con la psicóloga y no lo afrontes solo/a.

Vamos a pasar por esto juntos. No es tu culpa estar así y te vas a mejorar aunque ahora mismo no te lo creas.

TIPOS DE DEPRESION

La depresión se presenta bajo los siguientes trastornos:

 

Depresión menor

Se describe así por tener un efecto negativo limitado de la vida diaria de quien la padece. Por ejemplo, teniendo problemas para concentrarse en el trabajo o motivarse para hacer lo que normalmente se disfruta.
Los síntomas deben perdurar al menos 2 semanas.

 

Depresión mayor

El número de síntomas es mayor. Y el estado de ánimo depresivo, el desinterés y la falta de energía pueden perdurar 6 meses al menos. Algunas personas la padecen sólo una vez en sus vidas, pero es más común que aparezca de nuevo en ocasiones futuras. Si el paciente se encuentra muy mal, existe el riesgo de que llegue a autolesionarse.

 

Trastorno bipolar

Los cambios de humor en este trastorno pueden ser extremos, de “subidones” en los que el individuo se siente exultante, indestructible, eufórico… a bajones de ánimo en los que podrá tener sentimientos de desesperación, letargia y pensamientos suicidas.
Esta segunda fase es la fase depresiva de la enfermedad.

 

Depresión post parto

Muchas madres, tras haber nacido su bebé, tienen sentimientos de ansiedad, falta de confianza en sí mismas para ser madres, tristeza… Aproximadamente 8 de cada 10 mujeres van a experimentar esto, que generalmente desaparece a las dos semanas, gracias al apoyo y los cuidados de su entorno.

No obstante, la depresión post parto es más intensa, dura más y aparece algo más tarde. Se puede desarrollar durante las primeras 6 semanas tras el nacimiento, pero con frecuencia no se hace evidente hasta los 6 meses.

Además, popularmente es algo a lo que se le resta importancia y esto hace que las mamás decidan ignorar sus síntomas porque tienen miedo a ser vistas como malas madres.

Afecta a un porcentaje menor (alrededor del 10%), siendo las madres adolescentes población de riesgo.

Los síntomas, además de los de una depresión ya descritos, incluyen:

  • Arrepentimiento por el embarazo y el nacimiento del bebé.
  • Pensamientos (rumiaciones obsesivas) acerca de hacer daño a su bebé. Algo que es bastante común, pero que muchas madres se avergüenzan de admitir por miedo a ser tomadas por “locas” o a que los servicios sociales le quiten a su hijo.
  • Exceso de celo con la salud del bebé (demasiadas visitas al médico, a pesar de que le aseguren de que “todo está bien”) o bien problemas para sentir un vínculo afectivo con su hijo/a.

 

Es importante que la mamá sepa desde un primer momento que buscar ayuda por estos síntomas, no significa que sea una mala madre o incapaz de criar a un hijo.
Para que ella interiorice esta realidad, es importante que su pareja, sus padres o su círculo cercano; le brinden la ocasión de mostrar sus sentimientos sin ser juzgada (“deberías estar contenta por el nacimiento del bebé”, “esto se te pasa pronto”, “esto es todo hormonal”, “eso no es depresión, fulanito tuvo depresión de verdad y…”).

 

Trastorno afectivo estacional

Está asociado con el comienzo del invierno y puede durar hasta primavera, cuando los días tienen más horas de luz solar. La falta de luz solar vuelve ansiosos, estresados y deprimidos a quienes lo padecen. Puede interferir en su humor y en sus patrones alimenticios y de sueño.

 

Trastorno disfórico premenstrual

Es una forma intensa del síndrome premenstrual, en el que los síntomas llegan a interferir con el trabajo y las relaciones. Los síntomas aparecen entre 7 y 10 días antes de la menstruación y continúan los primeros días tras ella. Destaca al menos uno de los siguientes:

  • Tristeza o desesperanza.
  • Humor muy variable.
  • Ansiedad o tensión.
  • Irritabilidad.

 

Es común la existencia de una depresión y ansiedad subyacentes, por lo que es posible que los cambios hormonales que desencadenan la menstruación empeoren los síntomas dando lugar al trastorno disfórico premenstrual.

Ocurre entre un 3% y un 8% de las mujeres en edad de menstruar. Siendo más proclives aquellas con un historial personal o familiar de depresión o depresión post parto.